miércoles, 29 de junio de 2016



Miriam la salvadora
Introducción
Dios no sólo usa para Su servicio a hombres, sino que también usa a mujeres para diferentes tareas en Su plan de salvar a la humanidad.
La Biblia nos informa de Miriam de cómo ella ayudó al pueblo de Israel a obtener a un libertador que les llevaría de la esclavitud a la libertad.
Apuntes Bíblicos, te presenta la historia de la vida de Miriam y esperamos que la biografía de ella, también te inspire a que puedas servir a tu Creador.
I. Sus antepasados
Su familia provenía de la tribu de Leví. Investigando más veremos que Leví, era el tercer hijo de Jacob y Lea (Ex. 29:34). En su juventud Leví, y su hermano Simeón actuaron con “ira” y “violencia” frente a Siquem.
¿Qué había pasado? Siquem, era un príncipe que había violado sexualmente a Dina la hija de Jacob, hermana de Simeón y Leví. Y estos con engaño y llenos de ira, mataron a Siquem y todo varón del pueblo de éste vengando así lo que pasó con Dina (Ex. 34:25).
¿Qué es la ira?
Es una reacción de nuestros sentimientos, y ésta se genera, cuando hay algo que es de mucho valor, o algo que amamos, puede ser tomado, herido o amenazado.
¿Sabías?
Toda la humanidad está infectada por la ira, unos más y otros menos.
Miriam tampoco estaba libre de la ira en su vida, ella también actuaría frente a su hermano Moisés en un momento dado.
Reflexionando:
Miriam tenía antepasados que actuaron con ira y venganza por algo injusto que paso en la familia. ¿Cómo es mi carácter de mí, actúo yo también con ira?
II. Sus padres
El padre de Miriam se llamó Amram y la madre se llamó Jocabed. Esta familia de la tribu de Leví tuvo tres hijos: el mayor fue Aarón, la segunda fue Miriam y el último Moisés (Números 26:59).
En Éxodo 2, encontramos la Historia de la Salvación Divina, es decir; el plan de Dios para la redención del hombre. Pero Satanás el “mono de Dios” no duerme y también trata de deshacer los planes de Dios[1].
Tanto Miriam como sus padres actuaron teniendo la fe en Dios, en el mismo Dios que Abraham tenía fe. En Génesis 15:13-14, encontramos una profecía: Dios anuncia que la descendencia de Abram serán esclavos por cuatrocientos años, pero al final saldrán de allí con grandes riquezas[2].
Esta promesa divina, no había sido olvidada por los padres de Miriam y tampoco por ella misma.
El libro de Éxodo, comienza con la historia de la opresión de los israelitas en Egipto, y el capítulo dos nos informa que, “Miriam tenía esperanza, fe, pero también su “hacer” es con esperanza.
III. Miriam y el nacimiento de su hermano Moisés
Al tiempo que nació Moisés estaba prohibido el nacimiento de todo niño hebreo en Egipto, esto por temor de los egipcios frente a los hebreos. Los padres de Moisés, tenían fe en que un día había de venir alguien que sacaría a los israelitas de la opresión.
El tiempo había llegado y Moisés sería ese libertador. Tanto Amram y Jocabed sabían que Moisés sería el libertador. La Carta a los Hebreos dice: Por la fe Moisés, cuando nació fue escondido, por sus padres tres meses…
Miriam, tenía esperanza en el futuro, y es así, cuando Moisés es puesto en la cesta sobre el rio, es Miriam que observa de lejos para observar el destino de su hermano. No le importó los peligros del rio, pero llegado el momento en que la cesta llega a parar en manos de la hija de Faraón, es Miriam que entra a actuar su rol frente a la princesa y le ofrece buscar una mujer que pueda dar sus alimentos al niño.
La princesa acepta la ayuda de Miriam y ella llama a su madre para que pueda cuidar de Moisés[3].
Aprendiendo de Miriam
Miriam actúa en su diario vivir con fe. La fe, le da valor para su acción, sus hechos.
La fe de Miriam no es un dios cualquiera, es la fe en el Dios Eterno.
¿Tienes esa fe en el Dios Eterno, El Creador?
¿Sabías?
·        El Dios de la Biblia puede actuar con “ira”, sobre todo cuando actúa en contra el pecado.
El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él (Juan 3:36).
·        El creyente también puede actuar con ira, pero consideremos lo que Pablo nos dice:
Airaos pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Ni deis oportunidad al diablo (Efesios 4:26).



[1] Satanás usaría a Faraón para sus propósitos.
[2] Esto era referente al tiempo de esclavitud del pueblo hebreo en Egipto.
[3] Dios no solamente salva la vida de Moisés, sino que provee a su misma madre para que la cuide y la eduque en sus primeros años de vida.

jueves, 17 de marzo de 2016

Últimas preguntas a Jesús

Últimas preguntas a Jesús
Introducción
En los últimos momentos antes de la muerte de Jesús, hubo personas que vinieron y conversaron con Él. Lamentablemente algunos vinieron con malas intenciones ya que buscaban Su muerte. Pero también hubo alguien que buscó Su misericordia como aquel ladrón que también murió en la cruz.
En el tiempo de la pasión y muerte de nuestro Salvador es también recordar: Que Jesús sufrió y murió, pero sobre todo que resucitó y todo esto según las profecías del Antiguo Testamento.
La primera profecía de la pasión de Jesús es Génesis 3:15. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya, está te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Jesús le trituró la cabeza de Satanás, es decir, con la muerte de Jesús, Satanás fue vencido por la eternidad, él no tiene más poder sobre la humanidad[1], sobre todo aquellos que buscan amparo y salvación en la sangre de Jesús.
Dicho de otro modo: Jesucristo es el único Salvador del mundo.
No sin razón el apóstol Pedro predicaba: Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos (Hechos 4:12).

Una pregunta: ¿Conocías esta verdad del versículo anterior?
Recuerda y no te engañes; que las buenas obras, las oraciones a las figuras de yeso, palo, piedra, tu religión, tu iglesia y tu congregación no podrán salvarte. Sino Jesucristo, Dios y Hombre.
La pregunta de Anás
Según los Evangelios, después que Jesús tuvo la última cena, salió con sus discípulos al jardín de Getsemaní, Él sabía lo que viene y va a pasar. Judas el traidor viene a su encuentro, pero viene acompañado de soldados romanos, policías del Templo, y fariseos. Después de identificar a Jesús, al Creador del mundo, al Eterno, al Rey de Reyes y Señor de Señores, le prendieron y le ataron como un delincuente.  
Acto seguido, Jesús es llevado al palacio de Anás.
¿Quién es este Anás?
-         Es un ex  sumo sacerdote judío.
-         Es un jubilado y quizás ya anciano.
-         Hombre que todavía tiene poder político, religioso y seguramente muy poderoso económicamente.
-         Conocía La Ley, Los Profetas.
Por lo tanto, él sabía que vendría el Mesías. Las señales que se dieron al tiempo en que él vivía, eran pruebas contundentes que Jesús era el Mesías esperado. Anás estaba informado, que el Rey de los judíos había nacido en Belén, hombres del oriente había venido a adorar al Rey de los judíos. Anás no era un ignorante religioso como muchos otros hoy en día que se dejan llevar por cuentos y leyendas de sus padres o sus abuelos o holywood.
El domingo anterior antes de este encuentro, seguramente había experimentado, escuchado las noticias o quizás lo experimentó personalmente de cómo el pueblo gritaba en Jerusalén:¡Hosanna al Hijo de David!¡Bendito al que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
Lamentablemente Anás rechazó y no aceptó que Jesús era el Mesías. Lo que él deseaba era que Jesús debía desaparecer del mapa y esto cuanto antes.
Anás al estar frente a Jesús le hace dos preguntas: Juan 18:19.
-         ¿Quiénes son tus discípulos?
-         ¿Qué es tu doctrina?
Al analizar estas preguntas veremos que Anás no es un juez justo, sino lo contrario. Tiene un plan malvado en este interrogatorio, pero Jesús no cae en esta trampa. Tanto para Anás y los otros que participarán en este Proceso Jurídico Religioso, Jesús es un “engañador”[2]. Esto implicaba otros cargos más en contra de Jesús; de “ser un profeta falso” y “un blasfemador” (que ofendía a Dios). Y para estos reos había una sentencia: la muerte por apedreamiento.
Por lo tanto:
Si Jesús es un engañador sus discípulos son también engañadores. Lo que enseña en su doctrina es falso, es engaño.
La respuesta de Jesús (Juan 18:20-21)
·        Yo he hablado en público, he enseñado en las sinagogas, en el templo, nada hablé en secreto.
·        ¿Qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído.
La incapacidad jurídica de Anás fue que él no pudo continuar más viendo el caso de Jesús y lo envió a su yerno, Caifáz.
Reflexionemos
El discípulo de Jesús, es uno que “sigue” a Jesús como su Salvador. El discípulo es uno que “ha nacido” de nuevo por medio del Espíritu Santo. Cuando estudiamos la Biblia encontramos por ejemplo que los primeros discípulos estudiaban el Antiguo Testamento para ver si lo que se decía de Jesús concordaba o no con la Biblia. Este es el caso de Andrés, Natanaél, etc.
Si eres discípulo de Jesús, eres uno que estudia la Biblia y comprueba que lo está escrito es la verdad.
La iglesia de Cristo no es una organización tipo mafia, que busca el poder económico, político y social del mundo. No es una organización secreta, que comparte “secretos” sólo a los iluminados.

La iglesia de Cristo viene a ser; las ovejas perdidas que han encontrado al Buen Pastor.
Así, sigamos predicando libremente, que Jesucristo es el único Salvador del Mundo.





[1] Si bien es cierto, hoy actúa todavía con fuerza contra los creyentes, pero recordemos Satanás ya perdió la batalla frente a Jesús.
[2] Ver. Mateo 27:63.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Mi tiempo, Su Tiempo

I. Mi tiempo – Tiempo de Dios
II. Tiempo de Crisis – Tiempo de Dios
III. Tiempo de dificultades – Tiempo de Dios

Introducción
Hemos llegado al final de un año, para muchos el tiempo habrá pasado rápido, para otros habrá sido muy lento.  ¿Con qué metas comienzas este Nuevo Año 2016?
Apuntes Bíblicos comienza el 2016 con un tema titulado: En tu mano están mis tiempos. Y esto con una finalidad, que en este nuevo año consideres a Dios y Su Palabra en tu diario vivir.
Esperamos que esta edición sea de inspiración para que tú puedas seguir adelante con la fe en nuestro Salvador Jesucristo.
AB te desea un Feliz Año 2016 y muchas bendiciones en tu vida cristiana.
El Editor
davidquins



I.               Nuestro tiempo – El tiempo de Dios


En tu mano están mis tiempos (Salmo 31:15)
¿Qué nos dice el texto? Reflexionemos:
1.       Que el tiempo de nuestra vida es un regalo. ¿Cómo tomamos un regalo? Con mucho cuidado. Relacionado esto con el tiempo, diremos:
Aprovechemos el tiempo. La Biblia habla de comprar el tiempo,  en otras palabras, hay que ganar el tiempo ¿por qué? Porque los días son malos, es decir, son días de dificultades, sufrimientos, y persecuciones (Corea del Norte, China, países islámicos). En Colosenses 4,5 leemos: Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo.
2.       Nuestro tiempo no está en las “estrellas” o en el “destino”. Ella está en mano de Dios. Si yo estoy convencido de esto, entonces, puedo pasar el día con mucha tranquilidad y confianza. Esto no es teoría esto debe ser praxis de la vida cristiana.
Si Dios es mi Creador, es mi Papá, entonces hay cosas que puedo realizar muy bien:
ü Trabajar concentradamente
ü Descansar lo necesario
3.      Cita con Dios. Si mi tiempo está en las manos de Dios, hay efectos para mi vida diaria, ¿cuáles?
a)     La lectura de la Biblia y
b)   la oración diaria. Si ambas cosas no se practican o  lo hacemos, en forma superficial, entonces hay en nosotros intranquilidad, nerviosismo.
La importancia de la cita con Dios
a)    La Biblia ha de llevarnos a la acción en el nuevo día. Hoy leí por ejemplo Santiago 5, allí encuentro advertencias contra la injusticia social, encuentro exhortación a la paciencia, a la oración, etc.
b)   Hay contacto personal con Dios en la oración. Le puedo traer mis cargas, darle gracias por sus bendiciones, encomendarle mis necesidades. Santiago nos dice:¿Sufre alguno entre vosotros? Que haga oración. ¿Está alguno alegre? Que cante alabanzas.
Lutero recomienda: “Al acostarte lleva algo de la Biblia en tus pensamientos, de tal forma que debes masticarlo, así como el animal que rumia al dormir, no debe ser mucho ni poco, sino algo que entiendes. Para Lutero, meditar en la Palabra, es como “rumiar.
II.           Tiempo de crisis – Tiempo de Dios


El rey David describe su situación personal así:
Ten piedad de mí, oh SEÑOR, porque estoy en angustia, se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entrañas. Pues mi vida se gasta en tristeza, y mis años en suspiros; mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad y se ha consumido mi cuerpo (Salmo 31:9-10).
David, describe su estado personal y notamos que está muy enfermo y esto tiene una causa: el pecado, la iniquidad. David es sincero. Él reconoce, que lo que sufre, tiene como causa su pecado, su culpa personal.
Es una mentira hablar de culpa colectiva: Los judíos son culpables de la muerte de Jesús. Los nazis son culpables de la muerte de los judíos. Esto no es la verdad en forma total. La culpa así como el pecado, es siempre de carácter personal, y David reconoce esto.
¿Qué hace David? Él no va al médico, al psicólogo con sus dolores y depresiones, sino va delante de Dios y pide misericordia, él dice: Ten piedad de mí oh SEÑOR. David no busca justificaciones, sino él dice: Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos (Salmo 51,4).
David, menciona también su angustia, él reconoce su situación de aflicción y esto nos recuerda a nosotros los creyentes cristianos, cuando Jesús dijo: En el mundo tendréis aflicción, pero confiad yo he vencido al mundo (Juan 16:33).
Recuerda: Hay dos mundos donde vivimos, en el uno hay aflicción, pero en el otro tenemos a Jesús que nos consuela y nos fortalece y esto porque Él vive.
Notemos, David está enfermo  psicosomáticamente, cuerpo y alma, pregunta: ¿Cómo reaccionamos si nos enteramos que tenemos una enfermedad XY? En muchos casos hay pánico, nos ataca la depresión, nos decimos ¿qué será de mí? ¿Quién me ayudará? Escuchemos lo que David dice: Pero yo, oh SEÑOR en ti confío, digo yo: Tú eres mi Dios.
David confía en Dios en tiempos de crisis y esto porque él sabe, que su Dios, es el Creador del cielo y la tierra. Su Dios no es una figura de yeso o metal o un amuleto de la buena suerte, sino un Dios personal que es el Creador del universo.

III.      Tiempo de dificultades – Tiempo de Dios


Porque he oído la calumnia de muchos, el terror está por todas partes, mientras traman contra mí, planean quitarme la vida (Salmo 31:13).
David tiene enemigos y le quieren quitar la vida. Tiempo de dificultades.
Pregunta 1.
¿Qué tiempo de dificultades vendrán?
En el NT, Santiago, el medio hermano de Jesús ya nos anticipa que la vida del creyente, está ligada con las pruebas. Ellas han de venir a mi vida tarde o temprano (cuidado con el engaño de algunos que dicen:   —“ Si te entregas a Jesús todo te irá bien”— , ¡eso es mentira!).
¿Qué dificultades vendrán? Enfermedad- desocupación- injusticia- odio persecución, etc.
Pregunta 2
¿Qué hacer?
Santiago, nos da una respuesta: Gózate y esto porque las pruebas dan frutos: Paciencia- perseverancia- crecimiento cristiano (1:3-4).
Respuesta1
David dice: Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo, sálvame en tu misericordia (v.16).
David ora que Dios no se esconda, sino Su presencia esté con él. Lutero dijo: «Si Dios se esconde te está permitido gritar (llamarle a gritos)».
Respuesta 2
Orar en tiempo de dificultades, debemos orar por nuestras dificultades, y si Dios escucha, las dificultades tampoco se van de un momento al otro. Las huellas del pasado se ven en el presente. Sin embargo, El obra según Su voluntad.
Aprendamos también que en tiempo de dificultades, experimentaremos también tiempos especiales ¿por qué? Porque experimentamos la cercanía de Dios en nuestras vidas.
Pero muchas veces, en el tiempo de dificultades unos reniegan frente a Dios, le echan la culpa de su desgracia a Dios y viven amargados (cuando les va bien ni se recuerdan de Dios. Curioso, le va a uno mal hasta el ateo habla de Dios, que Dios tiene la culpa de la miseria).
El siguiente poema espero te haga reflexionar y te cambie la forma de pensar en Dios.
Rastros sobre la arena
Una noche tuve un sueño:
Yo caminaba a lo largo
de la orilla del mar con mi Señor.
En la oscuridad de la noche brillaban
Estrellas como
escenas de mi vida.
En una escena, miré los rastros
del caminar sobre la arena;
los míos y de mi Señor.


Al ver el último estrecho,
 miré para atrás
y me sorprendí, al descubrir
que en muchos lugares del
camino de mi vida,
solo había los rastros de una persona,
y eso era precisamente en los
momentos más difíciles de mi vida.

Preocupado le pregunté al Señor:
Señor, cuando empecé a seguirte, tú prometiste estar
conmigo en todos mis caminos.
Pero ahora descubro, que en los momentos
más difíciles de mi vida,
Sólo veo mis rastros sobre la arena.
¿Por qué me dejaste en los momentos que más te necesitaba?

Entonces Él me respondió:
Mi amado(a) hijo(a),
Yo te amo y nunca te dejaré sólo
más aún en la necesidades y las dificultades.
Allí donde sólo viste los rastros de una persona,
“Es allí donde yo te cargué”
(Margaret Fischbach, adaptado del alemán)

Respuesta 3
Vivamos el presente.
A veces olvidamos vivir el presente y nos perdemos en el futuro con ilusiones. A veces hemos dicho:
-       Cuando termine el colegio, aprenderé una profesión
-       Cuando termino mis estudios, me casaré
-       Cuando me case, tendré mis hijos…
Primero esto, luego el otro. Es bueno vivir así nuestra vida diaria, planificando.
Pero algunos se preocupan demasiado por el día de mañana que olvidan vivir el presente. Te recomiendo:
¡Vive tu presente hoy, como si fuera toda tu vida!
Porque:
v     ¡Quien vive el hoy, no tiene ansiedad y ni temor por el mañana!
v     ¡El mañana está en las manos de Dios, pero el presente se nos ha confiado a nosotros!
Sólo recuerda: La vida del presente, ha de ser vida, si tenemos una relación personal con Dios, con Jesucristo.
Al vivir con Él tendremos una correcta posición frente al tiempo.
A veces se escucha decir: El tiempo lo cura todo. Con esto se refieren a situaciones, hechos, que pasaron en el ayer, en un momento dado. Al hablar así se busca un consuelo, eso es, de disminuir el dolor del alma. Pero en verdad, la herida del pasado no sana, aun cuando pasa el tiempo. ¡El tiempo no cura nada!
El que cura nuestras heridas de la vida, es: Dios en Jesucristo. Que la curación necesita tiempo, es otra realidad, pero el tiempo no cura. La biblia dice:
Yo soy Jehová tu sanador (Éxodo 15:26).

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davidquins@ymail